El arte de vestir a un costalero

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Antes de que llegue la primavera, Sevilla ya huele a incienso; sus calles se preparan para acoger a miles de visitantes, que serán testigo del rugir de cada palio a su paso por la Catedral, la Campana o la Alameda de Hércules. Pero antes toca ensayar, preparar a la cuadrilla que portará las imágenes en todo su recorrido. Jóvenes, y mayores comparten su devoción por cada una de las Hermandades de Sevilla; bajo cada palio siempre se respira un aire de amistad y compañerismo, que muchas veces da paso a las lágrimas de emoción, el resultado de compartir uno de los momentos más intensos de sus vidas.

Así se prepara el costalero

El proceso de preparación para cargar el palio supone todo un ritual. Fajarse siempre es uno de los pasos más importantes, imprescindible para evitar todo tipo de lesiones. Es cierto que existen fajas modernas que se anudan fácilmente. Sin embargo, los costaleros siguen apostando por las fajas tradicionales, las de toda la vida, una cinta enrollada que se coloca siempre con la ayuda de otros compañeros, que la ajustan con fuerza para que quede perfecta durante todo el recorrido.

Con la faja y el costal en su sitio, solo queda colocarse los calcetines por encima de los pantalones por comodidad, pero también por seguridad. Cuidar cada detalle es fundamental para evitar caídas y tropiezos. Y llega el momento más esperado: la Hermandad sale, por fin, a la calle. Suenan los tres golpes en el llamador, y cada costalero se coloca en su posición para levantar, al grito de “al cielo con ella”, el palio.

El costal 

El costal se coloca en la cabeza de forma que caiga desde la nuca hasta los hombros, donde se apoya la trabajadera. En él se diferencian dos tipos de tejidos, uno más rugoso para la parte del costal y el más suave para la zona de la frente del costalero. En su frente debe quedar ceñido, mientras que la parte trasera, la morcilla tiene que descender lo suficiente para que el cargador realice el trabajo con comodidad.

En cuanto a los colores, el más tradicional es el costal blanco liso o marfil, aunque siempre hubo quien utilizaba relates de sábanas o telas, de ahí que veamos costales con estampados, flores o cuadros. Actualmente, los costaleros cambian cada año de telas buscando conseguir el costal más original, pero no es la norma.

La faja 

Nos referimos a que no ha desencadenado la tormenta de los costales. Habitualmente se usa la tradicional de lana, aunque el color varía a veces para asemejarlo  al corporativo de la Hermandad. Lo que si se ve a veces es la incursión de otro tipo de protectores laborales como fajas elásticas o de cuero, que casi siempre aportan mayor consistencia a la zona lumbar, aunque no se deje de utilizar la de costumbre.

El calzado

Respecto al calzado si que se ha variado en gran medida. Los costaleros ya no suelen utilizar las tradicionales alpargatas de esparto buscando mayor comodidad y confort. Ahora el zapato deportivo es el elegido para salir, en tonos claros o lisos, sin ser demasiado llamativos para que no distorsione la contemplación de los pasos tras la levantá. Desde hace unos años, los costaleros se ponen de acuerdo para llevar el mismo tono de calzado, calcetín y pantalón, para no desentonar.

El pantalón 

El pantalón que antiguamente se utilizaba remangado, ahora se levanta hasta llevarlos por encima de las rodillas, una moda que ya siguen casi todos los costaleros de las hermandades.

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